En lo que se refiere al terreno sentimental y sexual no se puede decir que sea precisamente un santo o que no haya roto un plato en mi vida. Más bien todo lo contrario, hasta el punto de llegar a ciertas dinámicas obsesivas y un tanto autodestructivas.
Sin embargo, ahora estoy atravesando una etapa más tranquila, con una aproximación más "clásica" al proceso de tener citas, conocer a alguien, etc.
Pues bien, esta situación, esta nueva actitud ¿qué ha propiciado? Pues que me convierta en una heroína del tipo de las de Marian Keyes:
Conoces a un chaval majete, quedáis para tomar algo, para dar una vuelta, para comer... Como cinco o seis veces sin que la cosa vaya más allá de unos besuqueos (rarísimo en el mundo gay). Hasta que un día por fin te lleva al huerto... Y entonces... Ya todo son problemas para quedar, una agenda apretadísima con apenas hueco, cambios de planes en el último momento...
Vivir para ver...
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